Sexo, dinero y alquimia

El dinero es una cuestión más de ideas que de trabajo, leía hace unos días en una revista electrónica de negocios. Ello me hizo pensar en varios libros herméticos que tengo en mi biblioteca donde se habla del dinero como un símbolo esotérico. El mismo Marx lo concebía de ese modo en su primer tomo del Capital. Hoy hablaremos del dinero desde su manifestación alquímica, es decir, como la abstracción de nuestros deseos, porque es de saber que eso es el dinero: deseo e impulso sexual concretizado. No hay inocencia en la tendencia publicitaría de usar imágenes de desnudos con un fuerte contenido libidinal, la mayoría de nuestros pensamientos van inscritos en el ámbito de lo sexual y eso lo sabe muy bien el mercado.
Empecemos desde la raíz de todo este asunto, desde muladhara como lo llaman en la ciencia del yoga y que se encuentra en la base de nuestra columna vertebral. Allí nacen nuestros impulsos sexuales y es desde donde el dinero encuentra su manifestación más primaria para satisfacer cuestiones de supervivencia como la comida y deseos muy terrenales, recordemos el símbolo de la serpiente que se arrastra en la tierra. En esa etapa el nivel de desarrollo energético es muy bajo porque uno se encuentra enganchado en los placeres terrenales sin haber avanzado más por el árbol del sefirot.


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La alquimia y la búsqueda de la piedra filosofal, que convierta el mercurio en oro, no ha sido más que una metáfora para ocultar la clavis esotérica que se encuentra inscrita en nuestro cuerpo. Un trabajo de desarrollo energético donde la transmutación es a un nivel donde se trasciende la materia en algo más sutil. Es la posibilidad de hacer que el impulso sexual, que también es un impulso creador, se conecte con el plano mental, en palabras burdas, poner el sexo al mando del pensamiento y no al revés. Hacer que la llama del conocimiento permanezca luciferina en el tempo mental, pues como reza uno de los principios herméticos del Kybalión: todo es mental.


Así pues si al principio del texto decíamos que el dinero es una cuestión mental, esto se debe al acento alquímico que se pone en la esfera del conocimiento pues, siempre que estemos dominados por nuestros instintos más primarios no saldremos de una pobreza mayor que es la de la ignorancia. El conocimiento se extiende como una luz y un camino por el cual es posible materializar nuestros deseos más fuertes, allí cobra relevancia la frase de ten cuidado de tus deseos porque se pueden convertir en realidad. Y hay que desear en grande y no sólo lo más inmediato para cumplir nuestras metas de vida. El dinero simplemente es un medio no la finalidad en todo esto, o sea, el medio para la construcción de esos sueños que nos persiguen y que son el objetivo de nuestras vidas. El conocimientos, al igual que la fortuna, deben de usarse. Eso es lo que trabajamos en el coaching...

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