Emociones y finanzas

Hemos entrado en la etapa final del año: ¿tu situación financiera no es la mejor de todas? ¿Te encuentras con deudas con amigos y parientes, tus tarjetas de crédito al límite y con un montón de cosas que tienes que pagar a meses resultado de las compras del buen fin, regalos navideños y de fin de año? Al final esos pagos chiquitos se convertirán en una larga prueba de expiación durante varios meses, inclusive años... Mucho se ha creído que el asunto de las finanzas es un acto racional y que hacemos las mejores compras del mundo basado en un análisis en el que se busca siempre obtener la máxima ganancia de nuestro dinero. Un exceso de confianza basado en la ecuación costo-beneficio resultado de una reflexión con mi yo interno que desencadena la acción de la compra.

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Nada más erróneo que lo antes dicho, pues si eso fuera cierto tus problemas financieros con la tarjeta de crédito, los gastos hormigas y las compras compulsivas no existirían. Si todo ello estuviera basado en un frío cálculo racional y no en un impulso emocional no caerías en la trampas que el mercado te pone.





Al final el problema de las compras se remite a un componente de tipo emocional (esto lo ha dejado ver  Richard Thaler premio nobel de economía 2017) y mientras menos inteligencia de este tipo poseas, más problemas tendrás con tus finanzas. En primer lugar si tus problemas financieros son ocasionados al tratar de suplir un vacío en tu vida con el "shopping" o las compras de cosas que no necesitas y que sólo sirven para evadirte, no podrás salir del atolladero si no atacas el problemas de raíz. El mal manejo de las finanzas se debe a un conocimiento precario de nuestras emociones y que sólo ocultan sentimientos de tristeza, angustia, soledad, etc., y que el mercado ha sabido usar muy bien para su propio beneficio pero no para el tuyo.





Es necesaria la inteligencia emocional para esa y demás situaciones de tu vida cotidiana, es decir, aprende a escucharte y hacerte la siguiente pregunta cada vez que vayas a usar dinero, ¿qué pasa si no lo compro tal cosa? Y si la respuesta es nada, no lo compres porque no lo necesitas como dice Warren Buffett. Simplemente estarías ocultado alguna emoción escondida, ya que las personas felices con ellas mismas no tratan de vivir en el mundo de la apariencia y son las que menos necesitan llenarse de cosas banales, pues su mundo interior es fuerte y pleno. 


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